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viernes 13 de febrero de 2009

El Odio (Tato Millán)

Articulo publicado por Tato Millán esta semana en el periodico el colombiano

El odio alimenta la tragedia de esta nación. Y ha sido su causa. La guerra que consume las regiones más apartadas del país tiene su origen en el odio. Nos queremos matar entre nosotros mismos porque no hemos aprendido a querernos.
Por eso, este país no tiene salvación. Estamos destinados a sentir rencor cada uno de nuestros días si no hacemos algo por iniciar un camino de reconciliación, porque cada corazón alberga un resentimiento indefinido pero profundo que se acentúa con los años.
No queremos el diálogo y si lo utilizamos es para herirnos entre nosotros mismos. Pongo un ejemplo claro que ocurre a diario: los comentarios de los artículos en las páginas web de los medios de comunicación.
Si hay alguna confrontación violenta es con las palabras y es en esos lugares virtuales: no hay día ni hora en que no estemos atacando las postura de los demás y eso es un síntoma que un colchón de odio se está cultivando en el país.
No se puede tomar una postura porque siempre estará atacada por el bando contrario. Y no se puede ser moderado, porque se le acusa de tibio y sin compromiso. No hemos aprendido a respetar la opinión del otro. No hemos aprendido a ser los otros.
Por eso odiamos a Piedad Córdoba, así ella sola, poniendo en riesgo su pellejo, haya traído del infierno a muchos colombianos que se estaban pudriendo en la selva.
Por eso odiamos al Presidente de la República, que ha trabajado con honestidad por restablecer el orden en las regiones donde reinaba el caos y la esperanza había dejado de crecer.
Odiamos a un alcalde porque nos restringe los lujos de los carros en bien del medio ambiente que destruimos cada día con los vehículos que circulan en la calle y porque se da la pela (así se haya equivocado) para que cien mil personas puedan disfrutar de un artista de talla mundial de forma gratuita.
Odiamos a los indigentes porque ensucian la ciudad, la calle donde vivimos, pero donde ellos también viven. Odiamos a quien nos cierra con su vehículo, odiamos a los privilegiados que obtienen mejores puestos, y odiamos a quienes creemos mediocres, que no pueden hacer nada mejor que respirar.
No me excluyo de esto y lo sé muy bien: el rencor se paga con amargura y soledad. Por eso si no comenzamos a recorrer los caminos de la reconciliación este país estará condenado a una guerra sin final (así dejen de existir la guerrilla y los paras), y los que lo habitamos, como el gran libro de Gabo, a una sentencia perpetua en las tinieblas del destierro.
La lección de la liberación de los secuestrados debe servirnos para empezar a recorrer esa trocha ardua, que costará otros dolores más, pero creo que debemos comenzar a caminar, y de ese modo, hacerle caso a las palabras de Sthendal: "Procura no utilizar tu vida en odiar y tener miedo".

2 comentarios:

Antonio Carlos Toro - Toño dijo...

Tato de mas que ya te odian por lo que pusiste de uribe o piedad, me gusto mucho, gracias por compartirlo con el blog.
seguimos esperando el libro
TOÑO

Anónimo dijo...

Respetadísimo Tato, y aunque retrasado, feliz día del periodista!
Es cierto que nos carcome la ira a diario y cualquier chispa hace que el ambiente se incendie de inmediato, en cualqueir escenario.
Sólo hago referencia a Medellín, la que considero LA CIUDAD DEL ODIO, muero por mi cuidad pero nos odiamos por deporte, y la modalidad más atractiva es mirar feo. Oigo el reencauche del "jingle" de la fundación por Medellín y pienso que ni a punta de mensajes subliminales cambiaremos el odio por amor; hay tanto odio que es asfixiante, así como el ACPM más tóxico del planeta y que respiramos a diario por pendejos.
Muy buen escrito y mandanos más!

Jota.

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